En un acto de profundo compromiso social, el Club Rotario Villas de Irapuato, en colaboración con la Universidad Quetzalcóatl en Irapuato (UQI) y su rectora, la Lic. Brenda Teresa Pérez González, llevarán a cabo la entrega de 250 sillas diseñadas especialmente para niñas y niños con problemas neurológicos, principalmente Parálisis Cerebral Infantil (PCI).
Esta iniciativa forma parte de la tercera edición del programa impulsado por el Club Rotario Villas, el cual ha demostrado un impacto transformador en la vida de quienes más lo necesitan. En conferencia, Mauricio Guerrero, presidente del club, explicó que estas sillas son elaboradas a medida, tomando en cuenta las características físicas y médicas de cada niño. “Es como un guante hecho a la medida”, expresó.
Guerrero enfatizó que cada entrega representa mucho más que un acto simbólico: es un giro profundo en la calidad de vida de los beneficiarios. “Una silla adecuada no solo brinda autonomía al niño o joven, también permite a las familias integrarlos de manera digna y práctica a su entorno. La dinámica familiar cambia por completo; una silla les da la oportunidad de ver a la gente, de salir, de vivir”.

Gracias al trabajo conjunto con la organización estadounidense Hope Haven West, las sillas se fabrican ahora directamente para programas de ayuda en México, Centroamérica y Sudamérica. Desde que inició este esfuerzo en el estado de Guanajuato, ya se han entregado más de 650 sillas, aunque se estima que más de 20 mil niñas y niños aún las necesitan solo en la entidad.
Por su parte, la Lic. Brenda Teresa Pérez González, rectora de la Universidad Quetzalcóatl en Irapuato, resaltó la importancia de estas alianzas solidarias. “Este tipo de colaboraciones entre la sociedad civil, instituciones educativas, el gobierno y organismos internacionales son un ejemplo de cómo podemos generar cambios reales en la vida de las personas. En la Universidad Quetzalcóatl creemos firmemente en la formación con valores y en el compromiso con nuestra comunidad”, subrayó.
Este proyecto reafirma el poder de la colaboración y la empatía como motores de transformación social, sembrando esperanza en cada familia que recibe una nueva oportunidad.


